Archivo mensual: agosto 2008

El poso de la vida, “lo que queda” “lo que se va”

No se si mis recientes 30, mí obsesión permanente por el análisis o simplemente las circunstancias y las cosas que me han pasado estos últimos días me han llevado a escribir este post.

Un post medio trascendental en el que quiero compartir, hablar en voz alta, de dos cosas. La primera de ella, “lo que queda” lo que va quedando dentro de nosotros conforme pasan los años. La segunda “lo que se va”, aquellas vivencias que se desvanecen, se olvidan o se deberían olvidar.

De “lo que queda”, mmmm, eso es lo que hay que cuidar, dedicarle el tiempo, el esfuerzo. A lo que me refiero es a lo siguiente:

– Quedan personas

Quedan algunos amigos, pocos, amigos de esos que uno conoce desde hace años y por mucho tiempo que pase, no les pierde la confianza, habla con ellos como si se hubieran visto el día anterior. Yo, a los míos los puedo contar (que ya es una muy buena noticia) rápidamente.

Queda la familia, y ni si quiera para todos, quedan mis padres, mi hermano, los que te quieren incondicionalmente, los que pase los que pase estarán ahí.

Quedan compañeros de viaje, los que llegarán hasta al final del camino o simplemente aquellos que ya pasaron y lo que queda de ello son los recuerdos, las vivencias, las risas y la lucha por un proyecto común. Uno de ellos, que prefiero no nombrar 😉 un día me dijo. “Jordi, no se si este negocio nos saldrá pero ya puedo imaginar el futuro y en el futuro lejano te veo haciendo negocio conmigo”…esas son las visiones que le gratifican a uno.

Queda tu pareja y sobre todo tus hijos, yo todavía no tengo (hijos), pero lo veo en los ojos de mis amigos, muchos de ellos recientemente padres, los hijos sí que quedan de verdad.

– Quedan experiencias

Experiencias intensas, las vividas con riesgo, en las que el miedo y la adrenalina juegan un papel importante. Experiencias que impactan en tu vida. En mi caso, me quedo con los proyectos que me han forzado a salir de mi “circulo de comodidad”, mudarme a US, Argentina, crear nuevos proyectos y afrontar lo desconocido.

Quedan vivencias placenteras, terrenales, pero únicas… esa cena de cada verano el restaurantito de Sitges, tomar un aperitivo en los jardines de palacio Duhau, escapadas a Osaka, djs en casa, buenos vinos y queso, sesiones interminables de “Lost”…cada uno tiene las suyas. Yo las identifico, porque cuando no pudo dormir me recreo en ellas, me encanta.

– Quedan logros

Saber de dónde viene uno y dónde ha llegado, que ha conseguido gracias al esfuerzo. Poder mirar atrás y decir, lo logré o simplemente pensar “mira lo que he logrado”. Una familia, levantar un negocio, conseguir una vivienda,…hay mil cosas por la que uno se pueda sentir realizado. De las mil todas ellas tienen un denominador común no se consiguen si no hay esfuerzo y se suda.

De “lo que se va”, mmmm, déjalo volar, que fluya, como diría Vicente Arias ;):

Los miedos, identificarlos y dejar que se vayan. Miedo al fracaso, a no tener trabajo a no sentirnos queridos,… nada que nos haga sentir mal, que nos limite debería, que nos ate, debería permanecer dentro nuestro.

Gente que pasó, con la que simplemente no te endediste o tuviste la sensación de que hubo una relación descompensada (donde diste más de lo que recibiste).

Malas experiencias, sin apenas nada positivo por lo que alegrarse. Si nos atendemos a la filosofía budista ,“drivers” del pasado que tenemos instalados y que simplemente nos impiden, nos restan y nos provocan los miedos comentados en primero de los puntos de esta sección.

En definitiva, creo que uno se siente “compensado interiormente/tranquilo/feliz” cuando el balance de lo conseguido, experiencias positivas, logros y personas que están y sabes que lo que está por venir sólo puede ser mejor de lo que ya has logrado…entonces te sientes en paz.

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